12 de octubre de 2013

Joyce Carol Oates: Una hermosa doncella

   Perturbador. Una adolescente de dieciséis años mira el escaparate de una tienda de lencería y un hombre de sesenta y ocho años se acerca por detrás para susurrarle una pregunta: ¿Y si pudieras escoger, si pudieras cumplir tu deseo?. Cuando ella, minutos más tarde, alega que se tiene que ir, él replica: Yo también, en esta dirección.
   Un comienzo incendiario para una novela llena de ambigüedades, equívocos, oscuridad y tergiversación. Una novela con páginas que vuelan porque no la puedes abandonar en la mesita sin echar la vista atrás. Un personaje adulto inquietante, como toda la obra, que pregona la belleza es mi debilidad. Al encontrar a esta adolescente insegura ve una hermosa doncella a la que puedo confiar una tarea crucial.
   Como en las cuentos de hadas, los finales pueden llegar de pronto. Y de forma inesperada. No voy a contar nada del desenlace, nadie salvo el escritor te puede introducir en él. Un paseo agitado es inevitable en la lectura de este libro provocativo y sugerente desde la cubierta hasta el último instante. Turbador y catalizador de escalofríos y emociones.

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1 de octubre de 2013

Leonardo Padura: El hombre que amaba a los perros

   Todo lo que usted quiso saber sobre Trotski y nunca pudo averiguar. Porque, además de perseguido, exiliado, difamado y asesinado, ha permanecido en el cuarto oscuro de la historia hasta nuestros días. Y buena culpa de ello la ha tenido Stalin, para el que fue una auténtica obsesión incluso después de muerto. Leyó su Historia de la Revolución Rusa y escribió en los márgenes del libro expresiones como Esto no es cierto, Esto no es verdad y llegó a escribir con mayúsculas la palabra Mentiroso en la cabecera de varias páginas. Es uno de los pocos escritos que se conservan del Guía del Proletariado Mundial -se ocupó personalmente de quemar sus escritos, por algo sería-, que continuó en guerra contra el protagonista de esta novela incluso después de asesinarlo. Pero aún hoy sigue siendo difícil encontrar información sobre este singular personaje, parece que una nube opaca persiguiera su recuerdo.
   Este libro parte de Cuba, pasa por la Guerra Civil de España y por la Revolución Rusa, y desemboca en el exilio de Trotski. Lugares y acontecimientos que se van mezclando y entretejiendo paulativamente. Habla de purgas, persecuciones, juicios, espionaje, conspiraciones, imposiciones, ejecuciones. Porque para unos el Partido siempre tiene la razón, dijo, y si no entiendes, no importa, tienes que obedecer. Y para otros el mundo no puede vivir entre complots estalinistas y trotskistas. Tristes antecedentes que plantean a algunos un cambio de estrategia:
-¡No me jodas que tienes la solución!
-Cerrar esta tienda y abrir otra, dos calles más abajo. Pero empezar el negocio sin engañar a nadie, sin joder a otro porque piense distinto de ti.
   Cuando se reconoce que  siempre hemos tenido miedo y lo que nos ha movido no es la fe, como nos decíamos todos los días, sino el miedo, es preciso retomar la perdida autocrítica de la izquierda tradicional y pensar en esa nueva tienda.
   Vuelve al final de la obra a Cuba, donde fui en busca del único teléfono público que funcionaba en el barrio, en el quiosco de periódicos y revistas que no vende periódicos ni revistas.
   Densa novela política sobre alguien al que se define como la algidez política personalizada.



11 de septiembre de 2013

Carlos Zanón: No llames a casa

  
   Novela negra casi sin querer, página a página, quizá porque los chantajistas son unos mindundis que no infunden mucho temor al lector pero sí a alguna víctima. Piden dinero a parejas que se citan en hoteles de forma clandestina a cambio de no desvelar sus escarceos amorosos. Y nos describe Zanón lo que observa a través de su pluma, pena de vidas, que no se sabe en qué momento se nos joden. Y es que nunca se sabe cuándo y dónde la tortilla se puede dar la vuelta. Tuvo una casa, tuvo un marido trabajador y unos hijos nacidos al ritmo de las vacaciones en la playa y los cambios de coche. Tuvo un trabajo. Tuvo amigas de las de hacerse un café y veniros el sábado a cenar, pero ¿cuándo empezó a joderse todo? Ni se acuerda ya. Aunque quizá ese orden siempre fue muy aburrido y se convirtió el principio de todo.
   Poco a poco va ganando protagonismo una de las parejas, se va apropiando de la novela, vidas clandestinas que cambian la forma de ver a los demás: Y se dio cuenta de que hay una realidad paralela en cada persona con la que te cruzas por la calle. Esa existencia con amante y aventura, con días para volar sin miedo por encima de la montaña más turbia y otros afligidos para perderse en una de esas maravillosas películas en blanco y negro dirigidas por muertos, con actores y actrices ya muertos diciendo diálogos de muertos.
   Cuando uno de los raterillos ve que los comedores sociales están llenos de gente no habitual y que la crisis se va comiendo a la clase media, no entiende  por qué no entra en el Parlament, en los bancos, en las grandes empresas, en los platós de televisión, en las canchas de fútbol y pasa a todo dios a cuchillo. Y, sin embargo, llaman a las puertas de las ONG  a pedir limosna, no se revuelven. Por qué, al contrario, baja la vista, hace cola, pide la vez y sigue, mansa y vencida, la hilera de los fusilados. Pues sí, una comunidad domesticada por los medios de comunicación ya que ha fijado su paraíso en el consumismo más primitivo.
    Una ventana para observar nuestra sociedad.


1 de septiembre de 2013

José Ovejero: La invención del amor


   José Ovejero se ha ido instalando poco a poco en mi biblioteca sin ruido y de puntillas. Ahora ocupa un lugar importante y extenso gracias a su notable literatura y a una imaginación desbordante. 
   Un hombre recibe una llamada anónima que le comunica la muerte de su amante. Él no conoce a la fallecida pero decide meterse en el mundo de esa mujer y para ello tendrá que fingir incluso que estaba casado para justificar el falso adulterio. Un delirio absoluto.  Tendré que hacer algunos cambios en el apartamento para dar la impresión de que aquí ha vivido una mujer hasta hace poco. Y lo consigue. Llega a conocer a su hermana y a su marido. Me resulta difícil imaginar a Clara enamorada de esta ruina, de este pelele desmadejado que ahora bebe de manera ruidosa y poco a poco va quedándose dormido.  Este interesante y sugerente principio mantiene la altura durante toda la novela. Y no es nada fácil. Cualquier recoveco del libro lo aprovecha para deslizar una prosa fluida con un faro que otea y registra la realidad. El encargado del almacén vela por sus territorios, un cancerbero que en lugar de tres cabezas tiene una tan grande que hace pensar inmediatamente en alguna enfermedad infantil, en una secreta minusvalía.
   La ficción llevada  a una dimensión oculta, en un mundo donde nadie cuenta siempre la verdad.



22 de agosto de 2013

Manuel Chaves Nogales: Juan Belmonte, matador de toros

   Tengo que empezar escribiendo que no me gustan las corridas de toros, que me desagrada que llamen fiesta al espectáculo sobre el maltrato a un animal y que ya sé que hay una gran tradición en este tema, pero los tiempos cambian y las personas no se deben anclar en el Neolítico, estaríamos apañados si así fuera.  Y ahora añado que este libro es fascinante, nos retrata la vida en Sevilla a principios del siglo XX de forma que parece que paseamos por sus calles y vemos y escuchamos a sus habitantes moviéndose por la ciudad. Estuve yendo al café con mi padre desde los ocho hasta los once años. Aprendí allí algunas cosas fundamentales, entre otras, a saber cómo debe comportarse un hombre que se estime. Biografía, novela, esta narración nos mantiene en vilo hasta la última página. Vemos forjarse la afición del niño Juan Belmonte por el toreo, lo toreaba todo: perros, sillas, coches, ciclistas; le daba media verónica y un recorte a una esquina, a un cura, al lucero del alba. Y sus duros comienzos en un mundo desigual de potentados y desgraciados: El torerillo ensayaba una sonrisa de disculpa por no haberse muerto, y el ganadero mascaba su gran puro y escupía.
   El joven Belmonte triunfa, se convierte en una estrella y los viajes le permiten ver otros mundos:  Resultaba que se podía vivir de otra manera, que las gentes pensaban de otro modo y se movían por unos estímulos distintos de los que nosotros sentíamos. Y ya entonces, cuando el torero era un ídolo como ahora lo es el futbolista -tampoco hemos evolucionado mucho-, había quien se hacía preguntas: ¿Quién te dice que algún día no han de ser abolidas las corridas de toros y desdeñada la memoria de sus héroes? Excelente prosa y trama muy interesante.



11 de agosto de 2013

Elvira Lindo: lugares que no quiero compartir con nadie

   Refrescante. Elvira Lindo escribe sus impresiones, que están hechas a la medida de mi espíritu, ligero, zascandil y poco pomposo, sobre su larga estancia en Nueva York. Esta metrópoli es capaz de seducirte en un par de minutos, los que tardes en mirar a tu alrededor, una vez que has puesto tus pies en la ciudad. Es perfecta para aquellos que sienten la necesidad de estar a la vanguardia, de llegar donde otros no han llegado, de descubrir los bares a los que hay que ir. Aquí nunca te aburrirás. Nueva York es una mina para los enterados, para los enteradillos. 
   Su estilo desenfadado nos da una imagen muy acertada y no impide reflexiones muy lúcidas. Al oír las opiniones de los recién llegados piensa si la imagen de las ciudades o de los pueblos no depende de cuatro tópicos construidos y asumidos colectivamente por visitantes que llegan, pasan una semana, y quieren marcharse a casa con un equipaje de opiniones rotundas. Ahí queda eso.
   Engrandece pero no idealiza: si ya no estás en esa edad estudiantil en la que te importa poco compartir casa o vivir de cualquier manera, es dura. Y nos lleva a lugares que ya hemos visto en el cine y tenemos presentes en nuestra memoria, esos garitos donde la música se siente hasta el tuétano: Era un sótano oscuro, de techos bajos, como una cueva, con las paredes y el suelo pintados de un negro que camuflaba el cableado, la suciedad y los ratoncillos que a buen seguro corrían entre los pies de los clientes. Una sorpresa muy agradable.





1 de agosto de 2013

Yuri Herrera: Señales que precederán al fin del mundo


   Fronterizo. Un hallazgo maravilloso encontrar la prosa de este mexicano deslumbrante. Línea a línea, de puntillas, te atrapa con esta novela corta incrustada en la frontera entre México y Estados Unidos. Una mujer cruza la línea prometida, con el peligro añadido de ser una mujer sola. Makina sintió el primer contacto, muy breve, como por descuido, pero ella conocia esa clase de descuidos: un restregón milimétrico en su codo prolongando el manoseo voraz. Una travesía dura y llena de miedos. Apenas se había dado baños de pájaro en los sanitarios de las gasolinerías.
   Al otro lado nada es fácil.  Primero no había nada. Hay que pisar con pies de plomo. Pero conforme se acercaban discernió los rasgos de la gente, que no era mujer; ni era la suya panza de embarazo; era un pobre infeliz hinchado de putrefacción al que los zopilotes ya le habían comido los ojos y la lengua.
   Merece la pena este libro solo por la explicación que hace un personaje sobre el béisbol, el mismo que, cuando le preguntan si le  gusta este deporte, contesta: Tst, yo aquí no más estoy de paso. Tierras hostiles donde algunos no es que sean hijos de la chingada, nomás han tenido que aprender a parecerlo. Una caricia literaria.