Rafael Reig nos regala una novela fresca y muy agradable de leer. Pone sobre la mesa las tortuosas relaciones de un padre con su hijo pero salta todas las barreras del camino y se adentra en el mundo de la delincuencia a través de una novela que le entrega a su antigua mujer: Sólo quiero que tú la leas. Metaliteratura y catarsis.
El protagonista es un personaje atormentado, incomprensión. Carlos no encontraba otra cosa a su alrededor, que proyecta las angustias propias en su hijo y lo aniquila poco a poco. Y la destinataria de esa novela sufre y revive con su lectura los temores que siempre ha tenido sobre su antiguo marido. El terror en cualquiera de sus múltiples variantes tiene la habilidad de paralizar a sus víctimas y de impedir la huida y la defensa, algo no siempre recordado por quienes no han sufrido acoso de ningún tipo.
Y de fondo nos ofrece el retrato de unos delincuentes de medio pelo con ingenuas aspiraciones a escapar de su realidad, es este barrio lo que no tiene arreglo. Pero es muy difícil driblar al futuro que nos pinta el destino. Y cada vez más.
Y de fondo nos ofrece el retrato de unos delincuentes de medio pelo con ingenuas aspiraciones a escapar de su realidad, es este barrio lo que no tiene arreglo. Pero es muy difícil driblar al futuro que nos pinta el destino. Y cada vez más.
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